lunes, 5 de febrero de 2018

Crónicas desde Cataluña IV y fin


Bueno pues mi aventura catalana ya llegó a su fin.
He pasado en esta segunda vez un año y medio, 18 meses en aquella región de ESPAÑA. ES PA ÑA.




Las impresiones que me llevo son buenas y malas.

Buenas porque francamente he vivido muy bien el tiempo que he pasado en Cataluña, he vivido en una ciudad de playa del Maresme que para una persona de ciudad, de secano como yo, que ve el mar una vez al año y si eso, pues sinceramente ha sido una experiencia muy agradable vivir este tiempo en una zona de playa. También porque por fin conseguí el trabajo que quería por el que llevaba tanto tiempo peleando, porque para mi ha supuesto un punto de inflexión donde si Dios quiere no me volverá a faltar el trabajo nunca. Porque llegar a un sitio nuevo donde no conoces casi nada es una aventura espectacular donde tienes todo por hacer y todo por conocer, y porque francamente Cataluña es una región muy pero que muy bonita, espectacular incluso, con playas buenas y bonitas, montañas impresionantes, un clima envidiable, se come muy bien y en general se vive bien.




He conocido las cuatro capitales de provincia y todas me han gustado. Barcelona la capital, la ciudad condal y señorial, impresionante, muy bonita y llena siempre de turistas. Tarragona llena de restos románicos y también muy bonita junto al mar. Lérida con su Catedral y sus restos antiguos en un clima de montaña. Y Gerona me sorprendió muy gratamente, quizás la que más, no me la esperaba tan bonita, tan antigua, tan medieval, tantos edificios de piedra tan antiguos y todo ello sin tener el agobio de una ciudad como Barcelona. Me sorprendió muy gratamente Gerona.


La Costa Brava merece un capítulo aparte. Impresionantes son sus paisajes, sus aguas, sus acantilados, su gastronomía. Por destacar lugares que he visitado por encima de todos destaca Cadaqués, un pueblo que lo único que te sale de la boca cuando lo ves es ”cuanto me gustaría tener aquí una casita” o “que suerte el que una vez jubilado pueda venirse a vivir a un sitio como este”. Como dice la canción de Mecano dedicada a Dalí: "mágica luz en Cadaqués". Cogimos una noche de hotel mi señora y yo y dado que mi señora es dormilona y yo no lo soy, cuando me desperté por la mañana sobre las 8, hablo del mes de Febrero-Marzo, una mañana envidable de sol donde no hacía nada de frío, me pareció un crimen quedarme en la cama sin hacer nada asique me fui solo con la cámara de fotos a dar un paseo, donde mi cara era de auténtica felicidad. Entonces entendí verdaderamente aquello de "mágica luz en Cadaqués".




Junto a Cadaqués es de obligada visita la casa de Dalí, en Portillgat, un lugar donde gastar la batería de la cámara de fotos. Si además hace un día típico de la Costa Brava  y casi diría de la Cataluña litoral como el que me hizo a mi, que en pleno mes de Enero o Febrero te puedes quitar el abrigo y disfrutar del mar o de la montaña, pues creo que poco más hay que decir al respecto.






El Monasterio de San Pedro de Rodas, cerca de Cadaqués y del Puerto de la Selva, en lo alto (muy alto) de una montaña, bien merece la visita. Un Monasterio precioso, muy bien rehabilitado y con unas vistas sencillamente espectaculares con el mar Mediterráneo de fondo creo que merece la pena con creces la visita, al igual que el cabo de Creus, un paisaje absolutamente lunar diferente en lo que es el paisaje habitual de la Costa Brava con sus acantilados y su vegetación tan mediterránea.







He hablado de otro pueblo arriba de pasada, el Puerto de la Selva, que es otro pueblo marinerito muy agradable y acogedor donde al menos cuando yo fui me hizo gracia ver más gatos que personas pululando por el pueblo.



Otro pueblo que me enamoró donde pasé mi últimos tres días en Cataluña fue Tossa de Mar. El castillo con sus callecitas, sus preciosas vistas, su estatua tamaño real la actriz Ava Garnder, todos los balcones y rincones perfectamente adornados y cuidados hacen de ello un entorno de una belleza incomparable. Por cierto, si visitan Tossa de Mar háganse un favor a ustedes mismos y prueben el plato típico cim i tomba. ¡Y no digo más!



En la provincia de Barcelona he podido saborear la esencia del Maresme que es donde he vivido, su gastronomía, su fruta y sus hortalizas cultivadas en los miles de huertos locales que se extienden a lo largo de la costa, las fresas de la zona que me encantaban. 





El norte del Maresme lo ocupa el mogollón turístico, desde Calella hasta la festivalera Lloret del Mar pasando por Santa Susana, Pineda de Mar, Malgrat de Mar o Blanes, que habrá quien lo deteste. ¡A mí me gusta! Para siempre me quedarán en el recuerdo las rutas con la bici por la costa. Por cierto, oficialmente el Maresme termina en Blanes, ciudad conocida como la puerta a la Costa Brava, donde empieza esta. Además el tren de cercanías de Renfe recorre toda la costa hasta Blanes, por lo que es una gozada olvidarte del coche y moverte en el tren.



Otro pueblo de la costa del maresme por el cual he tenido siempre gran cariño y simpatía es San Pol de Mar, otro pueblo marinero chiquitito, muy bonito, con un clima envidiable. Un pueblo chiquitito que en verano es visitado por un turismo sobre todo local que huye de las playas atestadas de gente y de extranjeros del Masnou, Premia de Mar, Calella, etc…Un pueblo lo suficientemente tranquilo como para comprarse una casa y retirarse allí, con su famosa estación y las vías del tren, su paseo marítimo, sus restaurantes en la playa para comerse una buena paella (La platjola y Bannis Lluis) y ya entrada la tarde después de un duro día de playa comerse un helado y subir a su famosa Iglesia en lo más alto de la colina sobre la que se edifica el pueblo y se otea toda la costa catalana en un agradable paseo.






Otro capítulo aparte merece la Cataluña que no se visita, que yo una parte chiquitita sí me siento afortunado de haber visitado con la bici, y es la cantidad de pueblos y pueblecitos pequeños del interior, las montañas y los parajes naturales, iglesias, ermitas y monasterios por doquier de lo que fue la Cataluña antigua que aún se conserva perdida en el monte, olvidada y alejada de la escombrera nacionalista, roja y atea que vomita en las grandes urbes. Todos esos rincones hay que buscarlos en internet en webs de rutas primero para saber que existen y después cómo llegar. Algunos de estos lugares son fáciles de encontrar, otros cuesta y mucho dar con ellos si no lo conoces, pero una cosa tienen en común todos ellos: el esfuerzo merece la pena. Todo ello merece otro capítulo mucho más extenso. La cantidad de rutas para bicicleta son incontables. El Montnegre es una auténtica joya para los amantes de la bicicleta, y puedo dar fe que he disfrutado más que un gorrino en una buena charca de esas bellas montañas desde las que se contempla la costa y el mar mediterráneo. Los caminos generalmente están en buen estado para esta práctica y por supuesto también para correr y hacer senderismo. La bicicleta de montaña ha sido un alivio y un refugio de gran ayuda para pasar los 18 meses en Cataluña ya que estar solo en un sitio alejado de tu familia es duro, y con la bici se me ha hecho hasta corto. He grabado unos vídeos con la cámara deportiva espectaculares.
He disfrutado subiendo incontables veces al Castillo del Burriac en la localidad de Cabera de Mar y desde allí arriba disfrutar de los atardeceres del Mediterráneo, y hasta llegué a hacer una ruta nocturna bajando hasta Argentona. ¡Impresionante!




En Barcelona, la ciudad, hay infinidad de cosas que hacer y ver. El símbolo de la ciudad de la Sagrada Familia de Gaudí. La primera vez que la ves tanto por dentro como por fuera te quedas embobado. Es impresionante y la cantidad de detalles que hay hacen que pudieras estar horas y horas observándola y seguirías descubriendo cosas nuevas. Como en todos estos templos faraónicos no hay nada hecho al azar y todo tiene un significado, por ello recomiendo gastarse un poco más de dinero y hacer la visita guiada.





Siempre me ha gustado el paseo desde Plaza de Cataluña, bien bajando por las ramblas hasta Colón dando un paseo por el centro comercial Maremagnum y siguiendo por el paseo Juan de Borbón (si es que aun no han cambiado el nombre) hasta la Barceloneta, y pasear tanto por el propio barrio como por el paseo marítimo hasta las torres de Mapfre, o bien subiendo desde Plaza de Cataluña por el Paseo de Gracia, que para quien no lo conozca es una gran avenida impresionante muy parecida a los Campos Elíseos de París llena de tiendas de las marcas más caras del mundo. Y en esta misma avenida se puede contemplar tanto la Pedrera como la casa Batlló. Yo solo las he visto por fuera, porque entrar es carísimo y me parece un atraco.






Llegando al cruce de la Diagonal con el paseo de Gracia entramos en el barrio de Gracia, antigua Villa de Gracia, donde podemos pasear por sus calles, disfrutar de sus plazas con sus terrazas y restaurantes y hacer compras varias en cientos de comercios locales. 

Si seguimos subiendo a mano derecha encontramos otra de las joyas de la ciudad condal: el parque Güell, de visita obligada. Antes era de visita gratuita, ahora la zona “noble”, la más famosa, la que hizo Gaudí, es de pago. El resto del parque es de visita gratuita, y créanme que también merece la pena. Eso sí, dos consejos: uno, saquen la entrada anticipada porque si no es posible que cuando lleguen no quede ninguna entrada, y dos, ármense de paciencia para poder sacarse una foto con el dragón de la entrada. Les recomiendo se familiaricen con algún programa informático de edición de vídeo para borrar la cabeza del chino que a buen seguro va a salir en su foto.





Otra maravilla un poco más difícil de llegar por su ubicación es el parque del Tibidabo. No se asusten si de repente se encuentran con un jabalí jaja, no son agresivos y deambulan por allí tranquilamente. En la zona hay un parque de atracciones muy antiguo y bonito el cual es de pago aunque la entrada al digamos propio Tibidabo es gratuita y tiene atracciones tipo de feria como un tiovivo o un trenecito donde los niños pueden montar sacando un ticket. Y lo más importante del lugar que es el inmenso templo con la leyenda en su frontal “templo expiatorio de España”, con unas pinturas en su fachada preciosas. Casi todos los días lo iluminan y es espectacular verlo y por supuesto faltaría más, entren al templo y véanlo, abajo y arriba.






Otro lugar curioso tanto si le gustan los aviones como si no es el mirador del aerouerto del Prat, donde los aviones que van a aterrizar te pasan a escasos metros de tu cabeza.




Visiten también el Valle de Nuria subiendo en el Funicular desde Ribas de Freser, un entorno natural sin igual.





En fin….creo que el tema da para escribir un libro sobre las bondades y maravillas de aquel lugar que solo hace aumentar mi amor por mi país España. Creo haber aprovechado bien el tiempo y haber disfrutado de la vida, además de trabajar, que es a lo que he ido a Cataluña.

Esta es la parte bonita, la parte y el recuerdo con el que yo prefiero quedarme, la parte que añoro y que recordaré toda mi vida. Cuando hablo con la gente de esto muchas personas inmediatamente como un resorte saltan a decir “pues oye que bonito es Barcelona”, imagino que para que nadie les tache de fachas o de anticatalanistas. Yo siempre digo lo mismo: si es muy bonito, como también seguro la Alemania nazi con sus grandes ciudades y sus pueblos y sus paisajes debía ser muy bonito también. No quiero decir que Cataluña sea la Alemania de Hitler, aunque desde luego camino lleva.




La Cataluña real, la que te encuentras en el día a día es otra. Cataluña hoy es una sociedad enferma y envenenada, engañada hasta el tuétano e ignorante. Hasta los no nacionalistas creen que el Estado maltrata a Cataluña y que sufren un expolio para dárselo a los vagos de los andaluces, los castellano-manchegos y los extremeños. Ni un ápice de autocrítica, y si se critica es para proponer como solución, agárrense, a las ERC y a las CUP. El odio inoculado durante décadas es ya algo visible.




Recuerdo como uno de los días más tristes y amargos de mi estancia allí la Diada del año 2016. Iba a trabajar y recuerdo el metro y el autobús lleno de gente, si es que se los puede llamar así, que iban a la manifestación con todo tipo de simbología independentista y consignas vomitivas. Hasta los carritos de los niños pequeños iban decorados con publicidad antiespañola. En ese momento realmente pude sentir en toda su plenitud el problemón que tenemos en España, el fracaso de la democracia y el abuso por parte de una gran parte de Cataluña de la libertad y el voto de confianza que se les ha dado. Y lo que más impresionado me dejó es la cantidad de chicos y chicas jóvenes que iban a la manifestación. El 90% estoy seguro son irrecuperables para la causa nacional.





He hablado de la cantidad de lugares preciosos que he visitado. Es la parte bonita. La parte fea, asquerosa y repugnante es que siempre tienes que hacer malabares para no sacar una bandera independentista en tu foto, vayas donde vayas y estés donde estés. Donde mires hay una puta bandera independentista. Cuando llegué iba maldiciendo continuamente. Yo pensé que ya me habituaría al ir pasando el tiempo, pero cuando me he venido seguía igual sino peor. Mi orgullo y mi sentimiento español me impiden ver como normal lo que no es normal.



Pasar por la calle de un pueblo y ver que es el propio ayuntamiento el que ha decorado todas las farolas del paseo con banderas independentistas, que han puesto el cartelito en la entrada del pueblo de no se que de municipio por la independencia. Y por supuesto cualquier pared es un lugar perfecto para llenarla de grafitis con el monotema nacionalista, y cualquier espacio público merece ser ocupado con decenas de carteles de las ERC y de las CUP.




Yo el tiempo que he vivido en Cataluña no he tenido jamás un problema con nadie. Nadie me ha negado el habla en español. También he de decir que además de moverme por la Cataluña más turística, no la Cataluña profunda donde hay que ser realistas la cosa cambia, mi comportamiento no creo que se le pueda poner ni una mancha ni jamás he buscado polémica y por supuesto me he metido con nadie nunca. He pasado 18 meses allí, he cumplido honestamente con mi trabajo, he pagado mis impuestos y como aquel que dice no he tirado ni un papel al suelo. Los pobres animales independentistas dirán que es mi obligación. Y es cierto lo es, pero me gustaría que también fueses igual de exigentes con la cantidad de moros y sudamericanos salvajes que allí habitan.



Si puedo decir que en no pocos casos en especial con ciertos compañeros del trabajo me he tenido que morder la lengua, y mucho. También me ha servido para comprobar lo sumamente engañados que están, porque todos los medios oficiales de comunicación van todos en un solo sentido.
a raíz de esto puedo contar que cuando me movía en los trenes de cercanías hubo varios arrollamientos de personas en un par de pasos a nivel. Arrollamientos producidos porque la gente cruzaba cuando no debía por donde no debía. Daba igual. España nos roba, el gobierno (fascista) español no cumple sus compromisos. Podemos hablar de si la instalación no es lo más adecuado, pero exculpar al que esta cruzando por donde no debe y cuando no debe culpando a otros del accidente me parece ser muy idiota. La solución a los problemas: soterrar todas las vías, como si fuese una inversión de 30 o 40 mil euros.




Recuerdo el clima máximo de tensión y enfrentamiento que llegó a raíz de los atentados de Cataluña donde se mezclaron los problemas étnicos en especial por los musulmanes con el independentismo, y ya lo tenemos todo para que suceda lo que sucedió: que hubo compañeros que dejaron de hablarse y por poco si alguno llega a las manos.



El atentado dejó a la luz cuan enferma esta la sociedad catalana. El espectáculo que dieron, asediando al Rey, llamándole asesino al igual que a Rajoy, exculpando a los verdaderos asesinos, fanáticos. En fin....






Cataluña es una sociedad enferma y engañada, y tras las últimas elecciones añado frustrada, porque ni con la máquina de picar carne funcionado al 110% los 365 días del año las 24 horas del día sin capaces de conseguir una mayoría. El nacionalismo no es más que un tipo de racismo hacia los propios españoles, pero casualmente no hacia la cantidad de moritos salvajes, incívicos y algunos de ellos fanáticos islamistas que son pura gentuza. No, los que sobramos allí son los fascistas como yo. Ellos reclaman que son mejores, más ricos, más trabajadores, más alto y más guapos que los demás españoles. Cataluña se cree más lista, mejor y más guapa que el resto, esa es la realidad. Y en Cataluña hoy hay una confrontación civil y social en la sociedad de muy difícil arreglo que posiblemente en el futuro va a ir a más.
Quizás aun estemos a tiempo de evitar problemas mayores en el futuro, aunque no veo a nadie salvo en petit comite a Ciudadanos por la labor de hacer algo. El que venga detrás que arre. Muy español.

Lo de Cataluña es muy triste porque es como ese familiar que bien podría ser tu hermano adolescente que ves que se ha descarriado, que no hay forma de enderezarle, ni por las buenas ni por las malas, y que sabes que algún día le va a pasar algo gordo.




«Si fueran extranjeros los enemigos de su dicha, entonces, al frente de estos soldados, tan valientes como sufridos, sería el primero en combatirlos; pero todos los que con la espada, con la pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males de la Nación son españoles».





martes, 9 de enero de 2018

Una nevada que retrata a un país


Hay escenas, frases o hechos que retratan a las personas. Los países también quedan retratados con ciertos hechos o actitudes, bien sean de sus gobiernos o  de sus ciudadanos.

En este caso lo que nos ha retratado como nación ha sido la nevada que ha caído estos días, importante para lo que solemos estar acostumbrados en España, que posiblemente en otros países de Centroeuropa donde nieva mucho más y hace mucho más frío por consiguiente están mucho mejor preparados para estas situaciones. Aquí cae una buena nevada y se paraliza todo. De hecho ni siquiera sabemos actuar.




Al grano: en primer lugar han quedado retratados los dirigentes políticos. Yo sí creo que ha habido una falta de aviso y de planificación. Han dicho que iba a nevar pero no han dicho que iba a caer una nevada tan grande. A la gente hay que asustarla, sí. Y falta de capacidad de actuación sobre la marcha, de toma de decisiones, de la DGT, de los responsables de la concesionaria de la autopista de peaje y de los políticos. Es increíble que sabiendo que prácticamente nadie lleva cadenas y que la gente es imprudente porque nos creemos más listos y mejores conductores que los demás no se decida en cuanto vean que la cosa se está poniendo fea desde empezar a echar sal desde las 6 de la tarde a cerrar las autopistas y/o que solo pase el que lleve cadenas o neumáticos de invierno y bajo su responsabilidad y desde ese momento empezar a despejar la vía con las quitanieves y hasta que no haya garantías no se abre el paso al tránsito de vehículos. Y los de Podemos  y los socialistas que empiecen a rebuznar. Y el ministro de interior Ignacio Zoido mientras en Sevilla viendo el derbi andaluz.




También hay que señalar directamente a la concesionaria de la autopista AP-6. Si te han dado la concesión de esa carretera de peaje tu responsabilidad es garantizar la seguridad de los usuarios, y esas medidas a mi juicio como he dicho antes van desde que tienes conocimiento que va a nevar (no que puede nevar, que va a nevar) empezar a echar sal y a circular quitanieves, a cerrar la autopista al paso de vehículos en cuanto la carretera empieza a estar impracticable. Me parece absurdo no señalar tanto a los responsables políticos como a la concesionaria de la autopista, ellos son responsables.




Ahora volveremos a ver como hace diez años cuando cayó otra gran nevada cada dos por tres en cuanto la temperatura baja de 3 grados a un montón de quitanieves echando sal como si no hubiese mañana.

En segundo lugar la prensa. Soy bastante poco amigo de la prensa. Estos en general y en especial los medios de la izquierda no pierden una de hacer sangre, de aprovechar todo cuanto se precie para sacar tajada política exactamente igual que los partidos con los cuales se confunden. No pierden una oportunidad de hacer el ridículo ni de dejarse a ellos mismos en evidencia, su bajeza moral, su populismo y su demagogia son repugnantes llenando horas y horas de televisión, de noticias y de tertulias televisivas. Se han tirado dos días a todas horas machacando con el mismo tema como si en el mundo no pasase nada más y haciendo sangre con la pobre gente que se quedó atrapada sin tener ellos ninguna culpa de nada, porque ya sabemos que el Estado tiene obligación de estar en todo, hasta de evitar la nevada, si es que no ha sido Francisco Franco desde el más allá el que nos ha castigado con esta terrible nevada.





Y por último, y es donde quiero llegar y explayarme, los ciudadanos, que es lo más grave del asunto.

Hay dos tipos de ciudadanos: el que tiene la cabeza para pensar y el que tiene la cabeza para ponerse la gorra en verano. Al estilo subnormalidad americana hay personas, llamarles ciudadanos es excesivo, que hay que explicarles que al gato no se le puede meter al horno o al microondas para secarle el pelo. Y hay ciudadanos que saben que si metes al gato al horno quizás le mates al pobre animal.
De verdad la hipocresía y la estupidez de mucha gente es alucinante. 

Vamos a ver, que esto tiene miga: te están avisando que va a nevar, en algunos puntos bastante, y si no te avisan todo lo suficiente (que deberían haber hecho más hincapié) vivimos en la era de la información donde al minuto estás enterado de lo que sucede en cualquier lugar del mundo, pero por lo visto las nuevas tecnologías solo están hechas para mandar chorradas y guarradas. Te están avisando y vaya por delante que cuando ves que la cosa se esta poniendo muy fea nadie debe avisarte porque es de sentido común que si no es imprescindible no salgas de casa ni cojas el coche o no te metas a toda costa en la boca del lobo que retrases el viaje un día o lo adelantes si se preven nieves. Pues nada, yo soy más listo y los demás que sabrán. Bien, coges el coche y te metes en el mogollón de la nevada. Te dicen que uses cadenas, que es tú obligación llevarlas. Nadie con cadenas. Yo tampoco las tengo no voy a ser mentiroso, pero tampoco me meto en la nevada y si lo hubiese hecho les aseguro que antes de despotricar contra otros, cosa que quizás habría hecho, primero me hubiera martirizado a mi mismo por idiota y por imprudente. Te dicen que salgas con el depósito lleno por lo que pueda pasar, alimentos y mantas y el móvil cargado (de llevar mantas yo si puedo presumir). Pues te metes en la nevada con un cuarto de depósito en el coche, sin mantas, con bebés incluso sin ni siquiera llevar llevar pañales ni comida, de eso también tendrá la culpa el Estado. Un cúmulo de despropósitos, pero eso sí, tú, amigo , no tienes la culpa de NADA. Pasa lo que es evidente, que te quedas atrapado o tienes un accidente, porque parece que también hay que explicar que en cuanto aparece la nieve hay que poner las cadenas, no cuando ya estás atrapado o te la has pegado, y encima obstaculizas la carretera y no puede pasar nadie, tampoco las quitanieves, y se monta una trampa mortal, kilométrica, y antes morir que asumir tu culpa. Las quitanieves volantes todavía no existen. Y te ves atrapado en medio de la nevada, sin posibilidad de moverte, de noche, y ves que por allí no aparece nadie, ni Guardia Civil, ni quitanieves, ni el presidente del gobierno, nadie. Y entonces es el momento de la demagogia, de empezar a despotricar sobre la culpa de los demás, de coger el móvil y empezar a soltar tu ira en internet en las redes sociales.




Es lógico que no estamos acostumbrados a estas situaciones, y que hay una falta absoluta de educación vial, pues en este caso si todos los coches aunque sea a 50 km/h circulan por la derecha se limpia el carril y se deja el carril izquierda a las quitanieves, y en caso de atasco pueden pasar los servicios de emergencias, quitanieves, etc… Pero claro, esto es España, y aunque este nevando hay que circular por la izquierda a toda la velocidad que pueda, y luego es culpa de la Guardia Civil que nunca aparecen cuando se les necesita.




Vamos a ver: yo entiendo que una persona que no le quede más remedio que salir de casa en esas condiciones meteorológicas, y habría que matizar las razones, porque ir al bar del pueblo de al lado a una partida de dardos no es una razón justificable, por una emergencia tenga que salir. Vale. Has llenado tu depósito y llevas cadenas o neumáticos de invierno, que en España nadie cambiamos las ruedas en invierno pero en otros países sí se hace, pero esto es España y generalmente (subrayo generalmente) no es necesario. En esas condiciones entiendo que uno tenga derecho a quejarse, pero que cojones me estas contando cuando sales de viaje con un temporal de nieve, sin cadenas, sin tomar ninguna precaución, como el que va a Alicante en el mes de Julio a pasar las vacaciones.
Es alucinante y retrata a las claras la mentalidad y el país que somos. Es una hipocresía detrás de otra y es que es tan fácilmente desmontable las falacias de la gente que te preguntas si se han parado un segundo a pensar lo que están reclamando.

La famosa llamada de unos personajes atrapados en el Angliru en Asturias al 112. Le pasan del operador de turno al responsable porque estaban muy enfadados con la respuestas que les habían dado, y ambos dicen lo mismo, en otras palabras: ERES GILIPOLLAS y ahora te jodes y ya irán a buscarte cuando se pueda TOOONTOO. Me imagino que lo que ellos querrían es que mandaran ipso facto un helicóptero hasta su posición para llevarles hasta la puerta de sus casas y que al día siguiente fuese un currante con una grúa jugándose la vida para recoger su cochecito y dejárselo también en la misma puerta de su casa. Que para eso pago mis impuestos coño. Con un par.




Es alucinante la mentalidad de muchos españoles. En muchos países de Centroeuropa es habitual que en muchos medios de transporte, estaciones, etc… no exista aire acondicionado. Es lógico, para tres semanas de calor al año no se plantean poner esos equipos. En España cae una gran nevada cada diez años, si se invierte en medios, menudo despilfarro tan absurdo y que seguro alguno se ha llevado la comisión al bolsillo en gastarse el dinero en algo que no se usa más que una vez cada ocho o diez años, y si no se invierte es que no aprendemos y es una vergüenza y la próxima vez (dentro de ocho o diez años) volverá a pasar lo mismo y que en qué se gastan nuestros impuestos y bla bla bla. Pues sí pasará lo mismo, igual que hace diez años con la que cayó cuando estaba de ministra la infame Magdalena Álvarez. Ahí recuerdo que hasta cerraron el aeropuerto de Barajas.




Por supuesto al final los que fueron a solucionar la situación fue la Unidad Militar de Emergencia, de lo poco bueno que hizo el nefasto Zapatero.

Parece ser que estamos tan a gusto bajo el cobijo de papa Estado que es el Estado el que tiene que meternos las cadenas en el maletero junto con unas instrucciones para tontos de cómo se ponen,  y si cabe evitar la nevada. Además debe haber una pareja de Guardia Civiles cada 150 metros para que yo vuelva a mi casita aunque haya un terremoto.

Es habitual por ejemplo cuando caen trombas de agua descomunales que siempre haya algún muerto, y en general el denominador común suele ser la imprudencia del sujeto. El que va con su todo terreno y se cree que va a pasar por un túnel abnegado de agua, y le lleva la corriente.
Siempre es más fácil camuflar nuestra ineptitud, incompetencia y dejadez echando la culpa a otros.




Para criticar en este caso y en general en cualquier ámbito de la vida primero hay que mirarse a uno mismo, yo también faltaría más.


Esta filosofía diabólica del “tengo derecho a… tengo derecho a….”, siempre hablamos de derechos pero nunca de obligaciones es la consecuencia de la democracia nefasta en que vivimos, de unos políticos cortoplacistas que no mueven un dedo si no es en clave electoral, y así nos va de bien. La diferencia entre una nación de ciudadanos maduros y responsables y una nación como España, es que en una nación de ciudadanos y no de borregos la gente asume lo que ha pasado como algo inevitable y asume sus culpas antes de culpar a otros, y en España lo primero es culpar a los demás antes de reconocer nuestra propia ineptitud.




Nos decía una vecina que responde fielmente al perfil que describo que se fueron a la playa en verano y que a la vuelta al coger la autopista de peaje para volver a Madrid cogieron atasco en la de peaje, y nos decía indignadísima que era una vergüenza y estaban pensando en reclamar que para eso no se gastaban el dinero en la de peaje. No es una vergüenza señora, es una putada, una putada pagar para quitarte el atasco y viajar mas rápido y seguro y acabar pillando atasco, pero dígame dónde pone que te garantizan que no haya atasco. Es como digo la filosofía del tengo derecho a todo sin pagar claro, con que si ya has soltando dinero el nivel de exigencia se multiplica.
Y mientras la televisión zurra que dale. No tenemos remedio.

Al menos una cosa buena va a tener todo esto, y es paliar ligeramente la sequía que sufrimos pues la nieve luego se convierte el hielo y con el calor se fundirá en agua y esa agua servirá para regar los campos y llenar embalses. Bendita nevada.






jueves, 14 de diciembre de 2017

Las dos gitanas rumanas


Voy a contar algo que me sucedió hace unos días y que demuestra a las claras el tipo de gentuza que la castuza política que sufrimos nos han metido sin ningún miramiento entre nosotros los españoles, por nuestras mismas calles, por nuestros barrios. Es solo un ejemplo.

La situación es la siguiente, muy de esta España nuestra que padecemos.
Hay un local cerca de mi casa hasta hace bien poco regentado por chinos que entre manos no se traían nada legal, porque lo que en teoría era un chino de alimentación resultaba que allí cada día llegaban camioncillos a todas horas cargados de miles y miles latas y latas y latas de cerveza, botes y botes y botellas y botellas de coca cola, de fanta y de todo tipo de bebidas. Igual que se descargaban se cargaban, y así se tiraban todo el día. Imagínense latas de cerveza apiladas hasta una altura de dos metros que ni en el Corte Inglés tenían tantos botes de bebidas. Por supuesto estaban abiertos hasta las 2 o las 3 de la madrugada. Además sistemáticamente ocupaban la acera impidiendo el paso de los peatones teniendo estos que meterse a la carretera con el consiguiente riesgo de arrollamiento por parte del autobús, los camioncillos aparcaban en el carril reservado al autobús por lo que estos debían desviarse formando atasco en un semáforo donde ya de por si hay atasco siempre, etc…Y por supuesto no digas nada. Todo ello permitido, pasando la policía para arriba y para abajo sin que nunca nadie les haya dicho nada o que es lo que aquí tramáis.




Hace unos tres meses sospechosamente como todo lo que hacían de la noche a la mañana de allí desaparecieron sin dejar rastro y el local quedó vacío. Repito: nada legal se traían entre manos. Desaparecieron de la noche a la mañana. Sorprendente.

El local vacío lo ha cogido una marca de comida rápida de pizzas, y tras un mes de obras el día de la inauguración estuvieron toda la tarde repartiendo porciones de pizza gratis. Imagínense, España y gratis es éxito seguro, y colas y morro, mucho morro. Todo eso puedo entenderlo, tampoco hay que enfadarse aunque denota una falta de educación. Bien. Bajé con mi novia a la ferretería a comprar unas cosas para casa y al subir ya que era la hora de merendar decidimos hacer los diez minutos de cola para probar las pizzas a ver que tal están, por aquello de si algún día hace falta algo rápido saber si se puede confiar en ellos.
Pues bien después de llevar cinco minutos en la cola esperando religiosamente como la mayoría de la gente, pues siempre hay algún jeta que pide dos trozos para un amigo imaginario que esta fuera fumando, o que se encuentra con su amigo justo cuando le van a dar la pizza y se cuela, bueno, pues cuando íbamos a la mitad de la cola aparecen dos gitanas rumanas de esas que dan auténtico asco solo de verlas, pero que de tontas no tienen ni un pelo. Feas, malolientes y haraposas como ellas solas, un aspecto propio de la edad media que es donde se han quedado. Ropas largas como en ponchos que llegaban al suelo, pelo asqueroso de no haberlo lavado en tres semanas y portaban una especie de canastas de plástico con bolsas dentro.  Gente degradante. Vamos, las típicas rumanas que en bandas organizadas se dedican a pedir en el centro de Madrid porque su profesión es esa: la mendicidad.




Pues pasan la cola de largo para en teoría ponerse al final de la misma. Mi novia y yo nos miramos como diciendo: ¡vaya tela!
A los dos minutos las vemos pasar la cola hacia adelante. Se van- pensamos todos los que allí estábamos. Si se fueron, pero directamente donde se repartía la pizza al inicio de la cola, ya dentro del mismo local, porque lo de esperar la cola decidieron que no era para ellas. Y así con todo el morro sin que nadie las dijera nada por temor, pavor a ser llamados racistas, cogieron no uno sino dos trozos de pizza cada una y se fueron. La oferta especificaba que era un trozo por persona hasta agotar existencias.

Se colaron las dos, primero una hasta que consiguió los dos trozos de pizza con el cuento de que iban juntas, y luego la otra (era obvio que iban juntas) que allí se quedó dando la plasta como un minuto hasta que consiguió sus dos trozos de pizza. Y con toda la chulería se largaron.

Yo por el cristal las vi, cuando justo me avisó mi novia: mira donde están las dos rumanas, que morro. Una mujer sudamericana y su hija detrás de nosotros se quejaban diciendo que aquello no había que permitirlo. Yo por el cristal me limité a dar un par de golpes y a hacerlas con la mano la señal de eso no se hace que había que respetar la cola. Se rió en mi cara la puta rumana como diciendo: te jodes, cogió sus dos raciones de pizzas cada una, cuatro en total, y se largaron, y los demás allí haciendo cola para coger un trozo cada uno como estaba estipulado.
Yo simplemente dije en voz alta: vaya morro, y si pueden se llevan toda la pizza. Una mujer me dio la razón apoyando mi comentario mientras murmuraba por lo bajo por temor a ser llamada racista. Si, a esto hemos llegado.




Bien, esto es lo que pasó. Ahora reflexiono y critico.
Yo, que no soy muy listo pero tampoco soy gilipollas, no me voy a poner a discutir con nadie por una mierda de trozo de pizza, y menos con una gitana rumana que tendrán hasta piojos y chinches encima. Pero igual que el que es un ladrón es un ladrón con todo, esta gentuza inmigrante, que como he dicho en numerosas ocasiones debería ir besando el suelo por donde pisan dándonos las gracias a los españoles y a los europeos por dejarlos estar donde están, donde hoy han arramplado con toda la pizza que han podido sin respetar la norma establecida (un trozo por persona y sobre todo respetar la cola, o sea, el orden de llegada) mañana si ven tu portal abierto y pueden entrar y robarte tu bicicleta, o un mueble, o el coche, o lo que puedan da igual lo que sea, te lo robarán sin ningún miramiento. Y si pueden meterse en tu casa y echarte de ella lo harán. No tenga nadie ninguna duda. Es el submundo del que hablo que esta por llegar. Y se impondrá el :si este lo hace pues yo también.




Cuando oigo que a los países de donde viene esta gentuza hay que ayudarles yo digo que una mierda, que esos países están como están porque muchas de las personas que allí viven, me niego a llamar a semejante mugre ciudadanos, son como esas dos rumanas gitanas, gente inmoral, degradante, desalmada, y además están orgullosos de ser y vivir así, no hacen nada para cambiar las cosas ni quieren cambiar las cosas. Nuestro bienestar no ha sido gratis, de hecho nos ha costado mucho conseguirlo. 

No puede uno sorprenderse que ante este percal el más tonto se dedique a organizarse en bandas para pedir limosna en la Gran Vía y por supuesto arrasar con todas las ayudas públicas que puedan, y el que es un poco más espabilado se organiza en una banda criminal para asaltar chalets, casas, robos de coches, etc….Los de la limosna también son bandas organizadas, pues apuesto a que si mañana me visto de mendigo y me voy a pedir a Callao posiblemente alguien vendrá a echarme primero a voces y después a patadas y navajazos.




Yo por eso lo siento muchísimo pero siendo católico, debería dar dinero al pobre según dice la Iglesia, pero dado que quienes lo piden son la inmensa mayoría inmigrantes que pertenecen a bandas organizadas que viven de ello no doy un solo céntimo. Creo que a esta gentuza que no vale para nada, que no sabe hacer nada, no hay que ayudarles. Creo que hay que favorecerles a que retornen a sus países y que allí los servicios sociales, si es que los hay que lo dudo, se ocupen de ellos. Europa no puede ser el refugio de toda la miseria que hay en el globo terráqueo.

Pero es que es una fechoría detrás de otra. Ayer sin ir más lejos salgo de casa de mis suegros por la noche. Al lado han abierto una lavandería donde los chavales de 15 a 20 años, todos ellos inmigrantes, sudamericanos y moros todos ellos y todos ellos sin trabajo, ni estudios y lo que es peor sin ánimo de hacer NADA que no sea la delincuencia y las apiestas deportivas, allí dentro se reúnen a hacer nada bueno. Pues salgo por la noche de casa de mis suegros y, lo cuento así porque lo vi, veo a dos cogiendo dentro de un trozo de pared roto detrás de una tubería el trozo de cannabis que habían escondido para que no se lo pille la policía. Canabis o lo que fuese.




Esto es lo que hay y con esa basura es con la que hay que ser receptivos, acogedores, tolerantes, respetar sus costumbres, como decía un majadero que tuve de compañero de trabajo: ganárnoslos. Perdona…¿quién te ha dicho a ti que yo tenga que ganarme a nadie y menos esta gentuza? ¿Es que acaso soy yo el que tengo que adaptarme en mi propio país a sus costumbres y a su salvajismo? ¿Soy yo el que ha de pedir perdón por vivir en mi barrio de toda la vida? Cuando yo voy a otro sitio que no es mi casa me adapto a sus costumbres, sea en España o en el extranjero.

No es ponerse así por un puto trozo de pizza como algunos dirán, que es una chorrada porque luego había gente seguro pasó 5 o 6 veces y gente que cogía varios trozos, el puto trozo de pizza de las dos rumanas es solo la punta del iceberg de lo que hay debajo que no queremos ver. Es el resultado de haber abierto las puertas de par en par sin ningún tipo de criba, e igual que ha venido gente muy buena y preparada, gente con una profesión y una formación, los menos, muy pocos por desgracia, también han venido una masa de inmigrantes muertos de hambre que apenas saben hacer nada salvo coger cajas, servir cervezas y cobrar todas las ayudas posibles que les pagamos entre todos, eso se lo conocen al dedillo. Y esos son al menos la masa de muertos de hambre que como pobres diablos vienen buscando una vida mejor al olor de la comida, porque luego hay otra masa, afortunadamente menor pero no pequeña, de pura gentuza, que vive del robo, de la delincuencia organizada, del hurto mayor o menor, y además de todo eso, de las ayudas también, eso que no falte nunca.




Hoy decir esto que estoy diciendo que lo piensan más de la mitad de los españoles es declararte automáticamente como un racista inhumano salvaje, un nazi fanático, un ultraderechista cabeza rapado skin head peligroso, un nostálgico de Franco,  un ser que no merece vivir en esta sociedad, un ser que mientras vive en su mansión a 30 grados en invierno comiendo salmón ahumado noruego a dos carrillos ves a los pobres a través de la ventana muriéndose de hambre y de frío. Yo no merezco vivir en esta sociedad, las dos gitanas rumanas si merecen vivir en sociedad porque desde luego ellas no son franquistas ni nazis ni ultraderechistas. Solamente (pongo en ON el modo progre) son dos pobres personas que han vivido toda la vida en la miseria, que viven en la miseria en España ganándose el pan como pueden, que no saben lo que es abundancia ni el tener nada en propiedad y cuando dan algo gratis se tiran a ello como si no hubiese mañana. Ellas no tienen la culpa, como siempre la culpa es de otros. Fíjate, se vienen de países míseros donde han gobernado históricamente los comunistas o las izquierdas, países donde les siguen votando lustro tras lustro o donde ni siquiera hay elecciones, y se vienen a países capitalistas donde te dan un trozo de pizza gratis por la calle sin nada a cambio.

Lo digo y lo repetiré mil veces. A mi la dictadura progre de lo políticamente correcto no me coge. Ellos dirán que soy un racista y un intolerante, pero la realidad es que no soy ninguna de esas dos cosas, y como yo se lo que soy y no lo que digan los de La Sexta, los que cuando ocurre algo lo primero que hacen es ver si les interesa ocultar la nacionalidad del culpable, pues los que juegan con las cartas marcadas son ellos. Los partidos políticos que van a decir, si son ellos los que han abierto las puertas de par en par y metido a toda esta chusma. Empresarios también se han beneficiado de ello de lo lindo. Más de uno se ha pagado su chalet y el de sus hijos.

Yo no puedo ser racista porque mi abuelo fue uno de esos españoles que emigró a Alemania y a Francia a trabajar en los años 60 y de hecho todos los años le mandan una carta de fe de vida para pagarle la pensión. Mi abuelo, repito, años 60, fue a Alemania con un contrato de trabajo firmado en España, a trabajar a una fábrica de coches, a una casa donde vivir con otros españoles que iban también a trabajar, con un reconocimiento médico pasado en España. Mi abuelo fue en tren y en autobús, no en patera y no entrando por la parte de atrás. Años 60 repito, donde según algunos no había ni ley ni orden. Mi abuelo siempre me cuenta que en las casas donde estaban acogidos las tenían muy desordenadas y sucias y que algún encargado de aquello les diría en una inspección que si a la próxima inspección aquello seguía igual les devolvían a España. A mi me parece perfecto. ¿Eso es ser racista? No, por supuesto. Ah por cierto, y un detalle, para los que dicen que si el nacionalcatolicismo en España con Franco. Cuando mi abuelo se planteó llevarse allí a su familia le dijeron que no podían vivir juntos en la misma casa hombres y mujeres, que los hombres por un lado y las mujeres por otro. Alemania años 60.





Yo no puedo bajo ningún concepto rechazar a una persona por venir de fuera como me hubiese detestado que a mi abuelo le hubiesen tratado como a un perro en Francia o en Alemania por no ser de allí. No puedo ser racista porque gracias a aquel dinero mi familia  tuvo para vivir mejor de lo que entonces podía vivir en España. Luego volvió y a España y en aquellos años finales de los 60 y primeros de los 70 había trabajo para todo el mundo, bien pagado. 

Lo que si puedo es pedir y exigir que a España vengan los mejores, igual que en las empresas seleccionan a los mejores, puedo exigir que cumplan todas las normas, se comporten como ciudadanos y respeten los hábitos y costumbres. Puedo exigir que haya una selección y un proceso, y que los ilegales sean automáticamente expulsados. Y el que nos cumpla las normas ya sabe donde tiene la puerta.

Lo que no puedo aceptar bajo ningún concepto es tener que soportar una inmigración asquerosa y repugnante que no vale para nada salvo para delinquir y para que unos cuantos jetas se aprovechen de ellos hundiéndonos a todos. Lo que no puedo aceptar es una inmigración cuyo primer punto en su lista de prioridades es ver cuantas ayudas sociales pueden recibir. Lo que no puedo aceptar es salir de mi casa y ver a cuatro moros o sudamericanos hijos de puta trapicheando en la puerta de mi portal. El trozo de pizza es la punta del iceberg, lo malo es lo que hay debajo.